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Zugarramurdi
Una historia que da miedo

¿Qué ocurrió en Zugarramurdi entre los años 1600 y 1610?
Cincuenta personas, que allí vivían, fueron detenidas, once quemadas vivas y otras cinco, que habían muerto en prisión con anterioridad, también ardieron en efigie. El resto de las personas arrestadas continuaron en la cárcel donde murieron casi todas.
Su delito: se les acusó de practicar la brujería.

ZUGARRAMURDI: UN LUGAR FRONTERIZO

Definir estas tierras no es tarea fácil.
Zugarramurdi se encuentra en el norte de la Comunidad Autónoma de Navarra, muy cerca de la frontera con Francia y no muy alejada de Guipúzcoa. Como casi todo el norte de Navarra, esta es una zona en la que mana cultura vasca por todos lados. Su lengua (prácticamente todo el mundo allí habla el Euskera), sus bailes, sus deportes y sus fiestas provienen, indudablemente, de la cultura euskaldún.
El municipio está enclavado en un paraje natural bellísimo, con montañas impresionantes que verdean durante todo el año y muy cerca de la localidad francesa de Share desde donde, por cierto, podemos subir al Monte Larrún (el mirador de la costa vasca) mediante un pequeño tren de cremallera, en un corto, pero indescriptible trayecto.

“AQUELARRE”, UNA PALABRA MALDITA

También llamada Sabbat, el aquelarre se supone que es una reunión festiva presidida por el diablo, en forma de “macho cabrío”, a la que asisten sus seguidores mortales y donde se practica la brujería hasta la extenuación.
¿Y qué tiene que ver con el Sabbat judío? De todos es sabido que esta religión promueve “el sábado como día de descanso absoluto. Este argumento lo aprovecharon algunos obispos cristianos en la edad media para asegurar que “Satanás” fructificaba esta relajación de algunos fieles para actuar a su antojo, es por eso que los aquelarres se han de celebrar, supuestamente, las madrugadas del viernes al sábado.

LAS CUEVAS DE ZUGARRAMURDI

Incluso todo aquél que no cree en la brujería siente algo extraño cuando visita estas cuevas. Es algo difícil de explicar; una mezcla entre paz y misterio te inunda y, a poco que conozcas su historia, te transporta al pasado porque todo empezó aquí, en estos lugares.
Tienen 400m de largo y es un entorno natural cuidado al milímetro, dotadas de aparcamiento gratuito, abiertas durante todo el día y con un precio de entrada muy asequible; no son las típicas cuevas donde encontraremos resquicios de La Edad de Piedra, sino más bien un halo de enigma que se siente cuando se recorren todos sus rincones. Muy cerca de ellas, y para completar una visita de lujo, se encuentra “El Museo de las Brujas”.

HECHIZOS, BRUJERÍA Y DETENCIONES

Una mujer, llamada María, oriunda de Zugarramurdi se fue a vivir durante un tiempo al sur de Francia. Allí, en el año 1609, el rey Enrique IV emprendió una cruzada personal contra la brujería y María, que era sospechosa de practicarla, huyo a su tierra natal para ponerse a salvo. Pero el acoso atravesó la frontera y llegó a oídos del párroco de Zugarramurdi que inmediatamente interrogó a la muchacha. En un principio, María argumentó que había tenido sueños en los que había visto a sus vecinos celebrando aquelarres, pero al final el asunto llegó a oídos de la Santa Inquisición que se personó en el pueblo. Entonces María, buscando su salvación, dio un paso más y confesó haber celebrado fiestas satánicas, realizado hechizos y volado con ayuda del diablo.
A principios de noviembre del año 1610, las once supuestas hechiceras que aún quedaban con vida después de los interrogatorios ardieron en la Plaza Mayor de Logroño, los restos de otras cinco que no soportaron las torturas fueron quemados “en efigie”.

Estudios posteriores han demostrado, sin lugar a duda, que las personas que fueron torturadas y condenadas a morir quemadas en la hoguera, realmente eran lo que hoy en día podríamos denominar “curanderas” con un gran conocimiento de las cualidades de las plantas y cuyo delito no pasó de abusar esporádicamente de sus propiedades alucinógenas.

Un consejo para acabar este artículo; si decides ir a Zugarramurdi extiende tu visita por todo el entorno. Además de las cuevas y el Museo de las Brujas, el pueblo en sí, aunque es pequeño, te sorprenderá gratamente. Con diez minutos de viaje cruzarás la muga (frontera con Francia) y podrás disfrutar del País Vasco-Francés que es bellísimo y si optas por subir al Monte Larrún, en su tren de cremallera, no olvides llevar unos prismáticos porque desde la cima se puede ver toda la costa vasca, incluida la francesa.

Entorno de Zugarramurdi



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